lunes, 25 de mayo de 2015

Hugo Midón

Aquí le dejamos una nota inédita a Hugo Midón para aquellos que preguntan "¿Qué estás escuchando?" cuando suenan las canciones en la biblioteca y para los usuarios las cantan de memoria.

Hugo Midón, el mago del teatro infantil.







Hugo Midón era actor y el director - dramaturgo infantil más reconocido del país. Con más de cuarenta años de carrera desde su estreno en 1970 tuvo en cartel La vuelta manzana por diez años, escribió Pajaritos en la cabeza, Juan de los caminos, Sorpresas, Cantando sobre la mesa, El imaginario, Narices, Huesito caracú, Derechos torcidos y Objetos maravillosos entre otras.  Se animó a otros formatos y creó la opera Socorro, socorro los globolinks, adaptó cuentos clásicos infantiles y creó el programa televisivo Vivitos y coleando.

También dirigió teatro para adultos en Hotel oasis; para dolescentes y chicos en la familia Fernándes y era docente de su taller Rio Plateado.
 Midón hablaba de los prejuicios al género infantil, su experiencia con la censura en los años de la dictadura, la vuelta a la democracia y cómo se reflejan  los temas duros de la actualidad como el hambre, la pobreza y la mentira en sus obras para chicos.


¿Cómo era hacer teatro para chicos durante la última dictadura militar?
Era un poquito riesgoso en la medida que uno se ponía a trabajar con actores prohibidos En cantando sobre la mesa en el 78 apareció en tv guia un chimento que decía que el productor tuvo al feliz idea de unir en un proyecto teatral para niños a Victor Laplace Leonor Manso y Alejandra Boero entonces inmediatamente nos llamaron de la Casa Rosada,  la palabra unir los había puesto locos. Nos pidieron los libros, cosas de gente muy  persecuta. Por  ejemplo: era un cartero que llevaba cartas  a lugares insólitos, a la sirenita al fondo de l mar, a un extraterrestre.  Mi idea es que los extraterrestres tuvieran un vocabulario onomatopéyico entonces yo cada vez que hablaban en el guión repetía la primer línea de la máquina de escribir  wertyuiop y me pusieron. “¡ojo!  lenguaje cifrado”.
En otra parte el cartero entusiasmaba a barrio  entonces era  vamos a ir  en auto, en avion,  en barco y si es necesario en cocodrilo decía el cartero.  Entonces los tipos pusieron que “las fuerzas terrestres era el auto, el avión la fuerza aérea, en barco la marina” y preguntaron  “¿Qué significado tiene  la cuarta fuerza? El cocodrilo.”

¿Cómo representaba la represión en las obras?
En esa época había guardianes de plaza que eran terribles porque representaban de alguna manera lo que estaba pasando. El poder con silbato, arrestando a los chicos que jugaban en el césped que no se podía, los llevaban a u lugar enrejado donde tenían los jardineros las herramientas y los  dejaban ahí “para que fueran a descansar” y esto lo vimos y fuimos a hacer una denuncia a la comisaría del barrio  y nos dijeron “si, gracias.”
Había esa onda de orden, de prepotencia, de fomentar temor y estaba instalado en al plaza, en nuestros chicos.  En El imaginario había un guardían y se podía hacer una lectura sobre la realidad a partir de las situaciones en esa plaza pero no paso nada,  fue en el `80,  se venia la debacle ya no podían sostener la dictadura tampoco.


El imaginario  lo llevó a la pantalla chica antes de la guerra de Malvinas ¿Cómo fue el proceso de escribir para televisión?
Me resulto fascinante fue hacer “vivitos y coleando” en el `89 para televisión, pero no lo volvería  a hacer en esas condiciones. Escribía un programa diario, de seis nueve de la mañana, a las nueve me bañaba,  a las diez estaba en el canal, ensayaba dos horas el programa del día con coreografías y todo, después ibamos una hora a maquillaje porque era bastante complicado y de una a ocho grabábamos.  De ahí iba al estudio a dar mis clases terminaba a las once de la noche, llegaba a mi casa a las once en Villa Urquiza, comía unas porciones de pizza fria y a la  seis de la mañana estaba escribiendo el otro programa.  Los sábados y domingos grabábamos todas las canciones que eran quince, tres por programa, en el estudio de Gianni (Carlos, su compositor), una cosa de locos.

¿Quién hacía las coreografías?
Ricky Pashkus (coreografo de Julio Bocca entre otros) .  Una diferencia que hice con respecto a otros directores es que para el teatro infantil ponen actores que empiezan, escenográfos que  empiezan y yo siempre llame a los mejores incluso como escenográfa a  Renata Schussheim que es cara.

¿Que rescata de esa experiencia?
Apareció la cosa de la asociación libre y me permití sacar todo sin tiempo para ponerle limite. Para mi fue lo mejor que escribí lejos. No existía la autocensura, me pasaba dos meses en una obra de teatro y ahí escribís una obra de teatro por día, las canciones las escribía sobre la marcha.

En los teatros saben que usted exige las mismas condiciones que para los adultos, misma cantidad de luces, mismo salario por cantidad de funciones, cantidad de camarines y escenarios.  ¿Sigue luchando contra  el desmerecimiento del género infantil?
La verdad que no lo siento, pero hay una cosa que esta instalada en la sociedad. Quizás lo siento porque no quiero sentir o no lo acepto. Por ejemplo el espacio a los que los diarios dan  a los espectáculos  para chicos, los criticos son menor cantidad, menor calidad que los críticos de espectáculos para adultos. Las notas que se hacen, especialmente lo que trabajamos acá, para  conseguir un espacio, una nota, es el doble o el triple de esfuerzo. La entrada es una cuarta parte o mitad y la producciones  mias
generalmente cuestan el triple de una producción, cambio de vestuario, una comedia musical y  la banda musical aunque este grabada tiene un costo importante, horas de estudio grabación y músicos entonces hay un cierto menosprecio a la actividad.




¿Cómo superó la autocensura y la mirada critica del mundo adulto?
 No la siento tanto en los últimos años. Antes si,  y al principio ni hablar.  La superé a fuerza de exigencia.  Mas que conciencia de los empresarios  he sido un buen negocio en casi todas las salas en las que trabajé. Tengo 25 mil espectadores  sin publicidad que van a  ver seguro el espectáculo “Por que yo veía tus obras cuando era chico” y eso no pasa ni con Alcón.  Un público estable para una sala un buen negocio.




¿Qué necesita para escribir para chicos?
Es fundamental un interés genuino por los chicos, en general son personas que a mi me interesan tanto como me interesan los adultos o los jóvenes o un poco mas. Yo me pongo a hablar con un chico y me despierta el imaginario, me gustan las cosas que dicen, las definiciones que dan de la realidad, el carácter cuando se encaprichan, esa cosa arbitraria a veces con respecto a  las cosas, una lógica fantástica que para ellos es una cosa natural.

¿Cree en el teatro con moraleja o educativo?
Para nada. Tiene que ser entretenimiento, siempre es ligada con los social, con la realidad me entretengo, con problemática, con cosas de las que podemos conversar con los chicos. Esto de que están en una burbuja no es cierto, ellos viven en la realidad como nosotros, desde su perspectiva pero lo mismo.
Yo tengo el deseo de contar, no es un teatro al servicio del interés y necesidades de los niños, eso no sirve para el arte.

¿Cuál es la finalidad del arte?

 Llamarte la atención, conmoverte, sensibilizarte, encantarte, compartir el mundo imaginario de alguien con otro. Por eso la escuela es tan aburrida y el teatro es tan divertido. 

                                                                                                                    Por Carolina López Scondras

No hay comentarios:

Publicar un comentario