Las dos banderas de Macha han generado largas discusiones entre los historiadores. 
Hay quienes se las atribuyen a Manuel Belgrano y creen que ambas lo acompañaron 
en la campaña del Norte —es más, algunos creen que una de ellas fue la primera bandera 
que izó a orillas del Paraná—. Otros, como el Instituto Nacional Belgraniano, afirman
que la documentación con que se cuenta no es suficiente para tal atribución, aunque no
 descartan esa posibilidad.
A pesar de las opiniones divididas, es indudable que las dos banderas así llamadas 
flamearon en tiempos de guerra en que América soñaba con la libertad y hoy ambos
 paños son un símbolo de la emancipación americana.

Dos banderas

Las banderas de Macha son dos y fueron encontradas en un mismo lugar: enrolladas detrás
 de unos cuadros de santa Teresa al lado del altar mayor en una capilla de Titiri, Macha
 (actual Bolivia) en 1885 y por ello se las conoce con ese nombre. Pero tienen sus 
diferencias.

Bandera de Macha o bandera B

Es una bandera con tres franjas y mide 2,25 m por 1,60 m. Por mucho tiempo hubo una 
confusión: se pensó que sus franjas eran una roja superior, una celeste central y una
roja inferior, pero se ha demostrado que el rojo correspondía a la envoltura o funda 
en que se guardaba, producto de una decoloración. En verdad, es una bandera con 
tres franjas: una superior blanca, una celeste central y una inferior blanca. 
Hoy se encuentra en la ciudad boliviana de Sucre, en el Museo Casa de la Libertad

Bandera de Ayohuma o bandera A

Es una bandera de seda con tres franjas de igual ancho: una superior celeste, 
una blanca central sin sol y una inferior celeste.
Mide aproximadamente 2,32 m de largo por 1,53 m de alto. Toma su nombre 
de la batalla de Ayohumadonde Belgrano fue derrotado por las fuerzas 
realistas al mando del general Joaquín de la Pezuela. Desde 1896
 forma parte del patrimonio del Museo Histórico Nacional.

Fue restaurada por especialistas argentinos por un período de dos años, de 2007 a 2009. 
«La tela, desde ya, presenta ciertos deterioros: agujeros, roturas y rasgaduras, que han 
podido ser restauradas con todos los criterios de conservación. 
Esto ocurrió en junio del año 2007. Fueron dos años de restauración para poder estabilizar 
el textil teniendo en cuenta todos los criterios de mínima intervención, reversibilidad y utilizar
 materiales estables para consolidarlo», comentó Viviana Mallol, magíster en Historia del
 Arte Argentino y Latinoamericano y coordinadora técnica del museo.